Tegucigalpa, Honduras
27 de agosto del 2001
A nuestras hermanas y hermanos
en las Iglesias Presbiterianas USA
y amigos (as) de nuestro Ministerio.
Estimados (as) hermanos (as):
Es nuestro deseo que se encuentren con las bendiciones del Dios
de la Vida, quien nos alienta cada día a trabajar por la
vida, vida en abundancia para todos y todas.
Desde enero de 1999 llegamos a Honduras, después de diez
años de colaborar como misioneros con la Iglesia Presbiteriana
en Barranquilla, Colombia. Tiempo muy recordado por toda la familia
y principalmente por nuestros hijos quienes crecieron en medio
de la música y la alegría que caracteriza al caribe
colombiano.
Nuestro arribo a Honduras fue apenas tres meses después
del paso y desastre del Huracán Mitch. Recordamos que las
conversaciones en la calle, los sermones, los diálogos
en la familia, nuestras clases en la Comunidad Teológica
y aún los paseos con los estudiantes giraban alrededor
de dicho desastre social que llegó a evidenciar la verdadera
problemática de Honduras.
Llegamos a Honduras, Ana Ligia, Osmundo René y Pablo René.
Nuestro hijo mayor, Samuel Osmundo, quien tiene actualmente 22
años, ya se había trasladado en 1998 a Costa Rica
para iniciar estudios en la carrera de medicina. Nuestro hijo
menor, Pablo René quien cumplirá 18 años
el 14 de setiembre, también se trasladará próximamente
a Costa Rica a fines de este año para iniciar estudios
en el mismo campo.
Actualmente estamos trabajando en la Comunidad Teológica
de Honduras que se estableció con nuestra llegada a Honduras,
contando con el apoyo de la Iglesia Cristiana Reformada de Honduras,
la Comisión Cristiana de Desarrollo CCD- y la Universidad
Bíblica Latinoamericana. Ana Ligia es la Coordinadora de
la Biblioteca y también Profesora en el área de
Investigación. Osmundo es el Decano y también profesor
en el área de Pastoral.
En la Comunidad Teológica de Honduras tenemos aproximadamente
280 estudiantes matriculados en cuatro programas educativos:
- El programa teológico a nivel universitario, en éste
brindamos los grados de Bachiller y Licenciado en Teología
en coordinación con la Universidad Bíblica
Latinoamericana-. Tenemos 30 estudiantes matriculados procedentes
de diferentes iglesias. Las clases las impartimos en tres diferentes
núcleos, incluyendo uno en La Ceiba, distante 7 horas
de donde vivimos.
- El programa pastoral a nivel medio, en este brindamos un Diplomado
en Estudios Bíblico Pastorales. Este nivel está
dirigido a líderes laicos de las iglesias. En este programa
tenemos 110 estudiantes distribuidos en 15 núcleos de
estudios en todo el país, algunos se encuentran a 10
horas de distancia de donde vivimos.
- El programa de educación cristiana popular que está
dirigido a las iglesias que desean nuestra orientación
por medio de talleres a las congregaciones. En este programa
brindamos un Certificado de Educación CristianaEducación
Popular.
- El programa de Educación Básica Secundaria (High
School), este programa lo iniciamos al darnos cuenta del gran
déficit educativo formal que tiene el país y como
un paso previo a las personas que quieran realizar sus estudios
a nivel universitario. En este programa tenemos matriculados
140 estudiantes, la gran mayoría son mujeres trabajadoras
de maquilas.
Algo muy importante en la Comunidad Teológica de Honduras
es que somos la institución teológica que ha establecido
Convenios con 9 denominaciones para educar a sus líderes
y pastores en Honduras. Los representantes de estas iglesias (más
la Iglesia Católica Romana) nos reunimos cada mes en un
Diálogo Teológico en donde analizamos la situación
de la Iglesia y del país.
En uno de nuestros encuentros pastorales nos hicimos la antigua
pregunta del teólogo alemán Dietrich Bonhoefer:
¿Cómo vivir con Dios en un mundo sin Dios?, ya que
para nosotros los pastores, la situación de Honduras es
tan difícil y deprimente que pareciera un país en
donde los dirigentes de la nación no creen en Dios, a pesar
que todos los domingos van a la iglesia o se reúnen periódicamente
en convivios sociales con los jerarcas religiosos.
Por ejemplo, cómo es posible que de los 6 millones de
habitantes en Honduras, el 83 % tenga que sobrevivir en condiciones
de extrema pobreza. Cómo es posible que por concepto del
Servicio a la Deuda Externa se gaste el 36 % del Presupuesto Nacional.
Actualmente la Deuda Externa de Honduras es de 5,500 millones
de dólares.
El 75% de los trabajadores tiene un bajo nivel educativo, lo
cual hace que la mano de obra sea muy barata. El analfabetismo
alcanza el 32% de la población. El 55.2% de los trabajadores
están ubicados en el sector informal, en donde no cuentan
con seguridad social ni las prestaciones laborales correspondientes
por la ley.
El 60% de las instalaciones hospitalarias se encuentra en franco
deterioro y funciona con equipo obsoleto y mucho del instrumental
hospitalario no sirve. Para atender a la población hondureña
se cuenta con 4,093 camas en los 28 hospitales, es decir, existe
una cama de hospital por cada 1,540 personas, por eso no es raro
encontrar situaciones como que los niños recién
nacidos en los hospitales los envuelven en papel manila por falta
de ropa, una cita para consulta de especialidades tarda hasta
seis meses para lograrla, cuando atienden a los pacientes los
envían a comprar sus propias medicinas porque "no
tienen ni una pastilla en el hospital".
Actualmente se presenta una de las tasas más altas de
Homicidios en América Latina, con un índice de 46.31
homicidios por cada 100,000 habitantes.
En cuanto a vivienda, existe un déficit de 600,000 casas
lo que afecta al 50% de la población hondureña.
Respecto al medio ambiente, en Honduras se están talando
los bosques en una proporción de 100 mil hectáreas
anuales, lo que llevaría a la desaparición de bosques
en menos de los próximos 20 años.
Ante toda la problemática anterior, uno podría
preguntarse: ¿cuál es la alternativa política
para superar esta situación? pero existe un desencanto
con la participación electoral de la población,
de allí que existe un abstencionismo del 39.5% del electorado,
podríamos decir hay apatía por la democracia formal.
Aquí sólo existen dos partidos que se alternan el
poder cada cuatro años y por las características
educativas de este país, para mucha gente, esto es la democracia.
El próximo 25 de noviembre de este año se realizarán
las elecciones generales y casi ya se sabe quién será
el próximo presidente.
¿Cómo, entonces, la Iglesia del Señor significa
una esperanza en este contexto?
Bueno, cada semana en nuestros encuentros educativos en la Comunidad
Teológica de Honduras pedimos al Señor que nos guíe
en nuestras tareas en las iglesias locales donde nos reunimos.
Muchas de estos pastores tienen pequeños proyectos sociales
que ayudan a calmar el dolor, hambre y sufrimiento de los miembros
de sus congregaciones. Otros pastores participan de las organizaciones
de la Sociedad Civil con la idea de proponer nuevas formas de
construir una nueva visión de país. Y algo muy importante,
hemos visto que en la mayoría de las iglesias locales las
personas comparten el cariño y la ternura del Señor,
además del pan, el arroz y los frijoles con las personas
que no los tienen para su alimento diario.
También vienen a Honduras muchos grupos de hermanos norteamericanos,
generalmente colaboran a construir viviendas y con atención
médica. Algunas iglesias tienen misioneros quienes predican
el mensaje de Dios. Todo esto ayuda, sin embargo, la situación
es tal que debemos pensar más allá de lo que nuestros
ojos alcanzan a ver, solo así podríamos hacer realidad
los signos del Reino de Dios en medio de "los pequeños
del Señor" en Honduras.
Estamos seguros que los hermanos y hermanas hondureños
se sienten agradecidos con sus oraciones y con todo el acompañamiento
que las iglesias hermanas brindan a este país, pero por
sobre todo se sentirán agradecidos si comparten la esperanza
del pueblo hondureño que la historia todavía no
ha llegado a su fin y que juntos podemos alcanzar el sueño
de un nuevo país, en una tierra nueva con un cielo nuevo,
con mujeres y hombres nuevos llenos de vida, y de vida en abundancia,
que adoran al Dios de la Historia y Dador de la Vida.
Con un abrazo solidario de toda nuestra familia, deseamos que
la Gracia de Nuestro Señor Jesucristo y la Esperanza del
Reino sea siempre con cada uno de ustedes.
Con mucho cariño y ternura,
Osmundo, Ana Ligia, Samuel y Pablo
The 2001 Mission Yearbook for Prayer & Study, p. 243
|