Un adorador bien intencionado le dice a una pastora asiático americana visitante: «¡Su inglés es muy bueno!», a pesar de que el inglés es el primer idioma de la pastora. Esta situación la aflige.  Un pastor blanco imita un acento español y otro colega se ríe, mientras yo permanezco aturdida y agradecida de que ninguno de nuestros colegas hispanos o latinos esté presente.  Recientemente, cometí un error cuando asumí que un pastor coreano que conocí tenía una tarjeta de residencia mientras prestaba servicios en este país. Sin embargo, él es un ciudadano estadounidense y ha pastoreado su iglesia presbiteriana aquí durante casi una década. Me disculpé tan pronto como me di cuenta de mi error, pero aun así ...  Como mujer asiático americana que vive y se mueve en un contexto multirracial y multicultural, una persona pensaría que entendería la diversidad en un nivel superior. Pero realmente no es así. Lucho, me equivoco y me preocupo por lo que dije o hice. Todavía estoy aprendiendo. Todas las personas estamos aprendiendo.  Solíamos emplear la frase competencia intercultural para describir la capacidad de interactuar efectiva y respetuosamente con personas de diferentes culturas y razas. Pero en la actualidad, la frase más general y útil es humildad cultural. En lugar de evaluar una habilidad y etiquetar a otra como competente o no, esta frase describe una postura: rica y liberadora. Es una postura basada al estilo del corazón servidor de Jesucristo.  Adoptar una postura de humildad cultural con una persona de una raza, clase o cultura diferente significa que elijo ser «la otra persona que esta siendo orientada». Busco que me eduquen, porque sé que tengo algo que aprender de esta persona. Reconozco que existen desequilibrios de poder sistémicos e injustos en este mundo y en las relaciones causados por ellos, y trato de ser sensible al impacto que pueden tener en cualquier interacción.  ¿Cómo fomentamos el crecimiento en esta importante área de amar y vivir en diversos contextos? Aquí hay algunas sugerencias: