14 de mayo, 2008
Estimados hermanos y hermanas en Cristo,
Miles de personas han sido víctimas de los tornados en los Estados Unidos, el ciclón en Myanmar y el terremoto en la China. Miles han perdido sus vidas, millones han sido afectados directamente y corren riesgo de enfermedades, hambre y pestilencia.
La Iglesia Presbiteriana (E.U.A.) ha respondido a estos desastres movilizando y trabajando en hermanamiento con nuestras iglesias asociadas y las constituyentes alrededor del mundo, con nuestros presbiterios y congregaciones aquí en los Estados Unidos. Estamos ofreciendo ayuda inmediata y ayuda a largo plazo a las víctimas.
Les pedimos que se unan con nosotros en oración por las familias que sufren la pérdida de seres queridos, por tantas personas que están sin hogar, por los muchos desaparecidos, por los trabajadores de que brindan primeros auxilios, por los pastores y los capellanes que ofrecen palabras de consuelo y aliento, por las agencias y oficiales gubernamentales que están dispuestos a prestar ayuda.
No tenemos palabras para expresar nuestros sentimientos durante momentos tan difíciles. Sin embargo, las palabras del Salmista nos recuerdan de la presencia constante de Dios en situaciones difíciles:
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida
Y se traspasen los montes al corazón del mar;
Aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza…”
“Estad quietos y conoced que yo soy Dios…”
Jehová de los ejércitos está con nosotros! Nuestro refugio es el Dios de Jacob! (Selecciones del Salmo 46)
Que la paz y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros ahora y siempre.
Clifton Kirkpatrick
Secretario Permanente de la Asamblea General
Iglesia Presbiteriana (E.U.A.)
Linda Bryant Valentine
Directora Ejecutiva Concilio de la Asamblea General
Iglesia Presbiteriana (E.U.A.)
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