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Presbyterian News Service

Un llamado a estar junto al pueblo de Cuba

Solidaridad fiel en un tiempo de crisis

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Cross in a tropical setting with sun, blue sky an d a few clouds
Fotografía cortesía de Erin Dunigan

February 9, 2026

Office of Public Witness

Presbyterian News Service

Como comunidades de fe, escribimos profundamente preocupadas por el pueblo de Cuba y movidas por un compromiso compartido con la paz, la compasión y la protección de la vida humana. Nos alarman el creciente riesgo de escalamiento y las señales claras de que se está persiguiendo el cambio de régimen como objetivo de la política estadounidense hacia Cuba. Ante esta situación, rechazamos cualquier enfoque que busque imponer resultados políticos mediante la coerción o que utilice el sufrimiento humano como herramienta de presión.

El embargo estadounidense y las restricciones relacionadas han contribuido durante mucho tiempo a las dificultades en Cuba, limitando el acceso a recursos y debilitando las condiciones económicas que hacen posible la vida cotidiana. Cuba también enfrenta serios desafíos internos, incluidos la mala gestión y escasez impulsados por múltiples factores. Llevamos en el corazón las muchas capas de dificultades que sufre el pueblo cubano. Sabemos que algunas de estas cargas surgen de dificultades de larga data dentro de la propia isla: patrones de gobernanza y políticas que, con el tiempo, han vuelto la vida diaria más frágil para muchas familias. En todas las circunstancias, nuestra preocupación más profunda es que ninguna acción, ya sea interna o externa, aumente el sufrimiento de quienes ya enfrentan tanto.

En las últimas semanas, el corte de los envíos de petróleo venezolano a Cuba y las renovadas amenazas de coerción han incrementado el riesgo de una escalada peligrosa. Las comunidades de fe hablamos con claridad en este momento: el futuro político de Cuba debe ser determinado por los propios cubanos, libres de presión externa, amenazas o injerencia.

Las comunidades de fe en los Estados Unidos han mantenido relaciones con comunidades de fe cubanas -a través de la oración, las alianzas y el acompañamiento- durante más de un siglo. Hemos escuchado a nuestros socios cubanos describir las realidades que enfrenta su pueblo y las cargas que recaen más fuertemente sobre los vulnerables. Escribimos con urgencia para pedir políticas basadas en la preocupación humanitaria, la paz y el respeto por la dignidad humana.

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Robin Canfield Unsplash
Fotografía cortesía de Robin Canfield via Unsplash

En toda Cuba, muchas personas luchan por cubrir necesidades básicas, incluido el acceso seguro a alimentos, agua potable, electricidad, transporte y vivienda segura. La reducción del suministro de combustible tiene consecuencias inmediatas, contribuyendo a apagones, acceso limitado al agua, menor movilidad y interrupciones en los servicios esenciales. Cuando la vida diaria se vuelve insostenible, muchos no tienen más opción que abandonar sus hogares, lo que ha llevado a cientos de miles a salir de la isla en los últimos años.

Nos alarman especialmente las barreras al acceso a la atención médica y a medicamentos vitales. Cuando los medicamentos esenciales no están disponibles, y clínicas y hospitales enfrentan escasez, las enfermedades tratables se vuelven potencialmente mortales. Ningún padre debería tener que buscar interminablemente antibióticos. Ninguna persona mayor debería tener que racionar medicamentos cardíacos. Nadie debería temer que una emergencia médica evitable se convierta en una sentencia de muerte.

Por demasiados años la política estadounidense hacia Cuba se ha basado en la presión y el aislamiento, perjudicando a las comunidades sin lograr sus objetivos políticos declarados. Este enfoque ha tenido un alto costo humano y no ha producido un cambio significativo o duradero. La verdadera medida de cualquier política debe ser si reduce el sufrimiento humano y si permite a las personas vivir con dignidad en sus propias comunidades.

Nos oponemos a las amenazas de intervención, desestabilización o cualquier esfuerzo por forzar un cambio político mediante la coerción. Pedimos, en cambio, diplomacia, involucramiento sostenido y conexiones de persona a persona que reduzcan el sufrimiento y ayuden a construir bases para la paz. También afirmamos la importancia de permitir que las personas en Cuba expresen sus preocupaciones y anhelos de manera pacífica. La capacidad de reunirse, hablar y ser escuchados es parte de la dignidad otorgada por Dios a todas las personas, y oramos para que tales momentos sean recibidos con comprensión y moderación.

Ofrecemos este llamado en solidaridad con nuestros socios cubanos y con todos quienes trabajan para atender necesidades humanas urgentes. Honramos los ministerios y redes comunitarias que continúan brindando cuidado, acompañando a las familias y sosteniendo la esperanza frente a dificultades extraordinarias.

Un llamado a la acción

Instamos a responsables de políticas y líderes a seguir un camino que reduzca las dificultades para las personas comunes y amplíe el espacio humanitario. Pedimos medidas que:

  • reduzcan las barreras que impiden a las comunidades acceder a alimentos, medicinas y necesidades básicas mediante el levantamiento del embargo y la eliminación de sanciones estadounidenses
  • permitan que organizaciones religiosas y humanitarias brinden asistencia sin temor, obstáculos ni demoras innecesarias
  • apoyen el compromiso diplomático sostenido y la cooperación práctica al servicio de la vida humana
  • rechacen la retórica y las estrategias que recurren a la escalada, la desestabilización o el castigo colectivo

Llamamos a las comunidades de fe en los Estados Unidos a responder con oración, testimonio público y solidaridad activa. Hablen sobre el sufrimiento del pueblo cubano en sus congregaciones y comunidades. Compartan información precisa y resistan la retórica que considera el sufrimiento y la desestabilización como herramientas aceptables de política. Comuníquense con sus representantes en el Congreso e ínstenles a apoyar un curso de acción que amplíe el acceso humanitario y rechace estrategias que profundizan la privación y carestía de bienes esenciales para forzar el cambio político.

Una oración

Dios Santo,
Acércate a quienes sufren y fortalece a quienes sirven a sus vecinos en medio de la dificultad.
Provee el pan de cada día donde hay escasez, sanación donde hay enfermedad y esperanza donde hay miedo.
Sostén a quienes cuidan de los enfermos y protege a quienes están más en riesgo.
Aparta todo corazón de la hostilidad y guíanos hacia aquello que construye la paz.
Concede sabiduría a quienes tienen autoridad y compasión a quienes moldean las políticas públicas.
Amén.

Alliance of Baptists

American Baptist Home Mission Societies

American Friends Service Committee

Baptist Peace Fellowship of North America ~Bautistas por la Paz

Church of the Brethren, Office of Peacebuilding and Policy

Church World Service

Cuba Partners Network of the Presbyterian Church, (USA)

Evangelical Lutheran Church in America

Florida Council of Churches

Friends Committee on National Legislation

Global Ministries of the Christian Church (Disciples of Christ) and United Church of Christ

Latin America Working Group

Mennonite Central Committee U.S.

National Council of Churches of Christ in the USA

Pax Christi USA

Presbyterian Church (U.S.A.)

The United Church of Christ

The United Methodist Church - General Board of Church and Society

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